Cuentos con agujeros

 In Cuentos con agujeros
10 de Marzo de 2005.
Blog Rhona Bucarito.

“Esas personas con quienes compartía trabajo, problemas y bromas durante semanas y meses desaparecerán de mi vida sin dejar rastro. No es que no nos queramos; yo encuentro amistad y cariño dondequiera que voy. No obstante, al salir de tu espacio cotidiano la gente simplemente desaparece. Toda la gente. Los colegas de empleos anteriores, los compañeros de la facultad, mis clientes particulares al concluir su proyecto. Los vecinos que se mudaron. Los novios del liceo. Amigos -cada vez más casados- y amigas -cada vez más madres-, te olvidan y no cuenta lo que llegaste a ser o hacer. Resurgen esporádicamente cuando de pronto podrías serles útil, ¡qué bueno volver a verte, chica! Sueño con un mundo donde las relaciones permanecen y los logros se suman, pero aquí donde vivo no es así”.

Y uno que siempre jura que estas tragedias vergonzosas (como ir cambiando de amigos) sólo le pasan a uno… hasta que encuentra estas palabras en un libro, inmortalizadas, mostrándole al mundo un sentimiento particular que, no por secreto, deja de ser universal. A todos nos pasa.

Últimamente he tenido la desdicha de no encontrar libros (esos amigos que siempre se van con uno) realmente sabrosos, de esos que uno lee y relee, y que no se acaban al cerrarlos. Por eso, tal vez, pocas ilusiones me hice en noviembre, cuando mi amigo Alex Ber Da Costa Gomes me dijo que su mamá por fin había publicado con Monteávila. Claro está, el libro lo compré por cariño, porque conozco a la señora Krina, y porque siempre hay que darle una oportunidad a los textos.

Sorprende una narración tan vívida, tan colorida, tan coloquial, tan urbana, tan “caraqueña”, de la pluma de esta polaca criada en Israel, que luego estudió en Suiza, se casó en Portugal y que desde hace años hizo de Venezuela su hogar. Ahora, con todo orgullo, podemos decir que Krina Ber y todo su periplo le pertenecen a esta tierra, y por eso, gentilmente, nos regala sus letras.

Cuentos con agujeros es un libro que provoca leer, yo misma lo hice un par de veces, sorprendida por el lenguaje claro y resonante, por la lucidez de las ideas, por la autenticidad de los sentimientos. Como eterna inmigrante, Krina Ber plantea el tema del recuerdo y el olvido en casi todos los relatos, desde distintas perspectivas y situaciones. Esa aparente fragilidad de la memoria y esa incorruptible memoria del corazón son elementos que tocan las fibras de cualquiera. Tenía tiempo que no disfrutaba tanto un autor venezolano.

Y lo peor de todo es que, a pesar de tener estas ganas inmensas contarle a Alex y Alan lo maravilloso que me parece el libro de su madre, estoy como una estúpida diciéndomelo a mí misma cada vez que lo veo en mi mesita de noche. Después de escribir esto y recomendarles que compren el libro, prometo llamar a Alex para compartir esta alegría que me da leer a su mamá, y sobre todo, para impedir que salga de mi espacio cotidiano, porque a los amigos hay que cuidarlos para que no desaparezan de nuestras vidas.

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